A veces las muchas palabras no son necesarias para contar una historia. Laura es una chica que no habla mucho, sin embargo, tiene una autoridad inmensa que nació en las peores circunstancias. Tuve el privilegio de entrevistarla en una ocasión y entendí que esos minutos fueron una semilla llena de poder. Te comparto nuestro pequeño diálogo para que de fruto en tu vida también.
Esther:Laura, tu historia comienza con una profunda sensación de orfandad. ¿Cómo te llevó eso a los terrenos más oscuros?
Laura: Cuando eres huérfana, buscas pertenecer a cualquier precio. Buscaba amor y compañía en los lugares equivocados. Terminé atrapada en las drogas, la promiscuidad y una depresión tan pesada que sentía que me ahogaba en la soledad del mundo.
Esther:Hubo un punto de quiebre muy doloroso en tu vida. ¿Qué pasó?
Laura: La muerte de un gran amigo por sobredosis. Verlo irse así me sacudió por completo. Me miré al espejo y me pregunté: "¿Qué estoy haciendo con mi existencia? ¿Este es mi destino?". Esa crisis me llevó a pisar una iglesia por primera vez. No buscaba religión, buscaba una razón para vivir.
Esther:¿Cómo luce tu vida hoy, años después de ese encuentro con Dios?
Laura: Hoy estoy casada, tengo una familia hermosa y soy verdaderamente feliz. Pero lo más lindo es que Dios no desperdició mi dolor. Ahora dedico mi vida a rescatar y ayudar a jóvenes que están exactamente en la misma condición en la que yo estuve. Mi pasado ya no es mi vergüenza, es mi herramienta para dar esperanza.